El cáncer cervico uterino (o cáncer en el cuello de la matriz) es la primera causa de muerte a nivel nacional, en las mujeres de 25 a 64 años de edad. En nuestro país, en 1995, ocurrieron 4392 muertes por esta causa, es decir, una mujer murió cada dos horas.
Existen situaciones que hacen a una mujer más susceptible de presentar cáncer del cuello de la matriz, como son:
Para prevenir el cáncer del cuello de la matriz, debemos realizarnos el Papanicolau una vez al año desde el momento en que se empiezan a tener relaciones sexuales. Si se realizan tres estudios seriados de forma anual y todos son negativos, puede entonces hacerse la prueba cada 3 años (a criterio de cada médico).
La importancia del Papanicolau está en que puede detectar infecciones por Virus del Papiloma humano, lesiones precancerosas o cáncer cervicouterino en etapas iniciales en las que todavía se puede curar.
No dejes de realizarte el Papanicolau por miedo o vergüenza, porque te puede salvar la vida.
" Actualmente existe una vacuna que previene la aparición de la infección por Virus del Papiloma Humano. Se coloca a partir de los 9 años o a pacientes de mayor edad siempre y cuando no hayan iniciado aún su vida sexual. "
El cáncer de mama es la segunda causa de muerte en la mujer después del cáncer cervicouterino. De acuerdo a estadísticas del INEGI, para 1999 ocurrieron 3460 muertes por esta enfermedad, aproximadamente una mujer cada 2 horas y 20 minutos.
A partir de los 20 años una mujer debe revisar sus senos o mamas periódicamente al término de su periodo menstrual; además, debe acudir al ginecólogo una vez al año para un exacto control médico.
La importancia de la autoexploración radica en que la mujer aprende a conocer su cuerpo y es capaz de detectar cualquier cambio en sus senos. Al acudir de inmediato con el médico puede salvar su seno e incluso su vida.
Las condiciones que hacen más susceptible a una mujer de padecer cáncer de mama son:
Para autoexplorar los senos se puede hacer acostada o de pie. Para algunas mujeres es cómodo realizarlo al momento de bañarse o momentos antes de dormir. Cada mujer debe elegir la forma que más le agrade, sin olvidar que es importante hacerlo cada mes. Para palparse se debe ocupar la mano contraria a la mama que va a revisar.
Se inicia con una visualización frente al espejo, colocándose parada con las manos atrás de la cabeza y luego con las manos en la cintura para observar que las mamas se vean iguales, de tamaño parecido, de contorno liso y sin abultamientos ni hoyuelos. Se deben observar los pezones para comprobar que no se vean retraídos.
Se deben palpar primero apretándose la mama contra el pecho para sentir su consistencia y posteriormente tocando con las yemas de los dedos y comprimiendo desde el pezón hasta la parte externa como los rayos de una bicicleta y dando la vuelta alrededor de la mama como si fuera un reloj.
Finalmente se debe oprimir el pezón con dos dedos para verificar que no salga alguna secreción.
La presencia de piel áspera, engrosada, endurecida o enrojecida se considera anormal; así como también los abultamientos o hundimientos en las mamas y la salida de secreciones de sangre u obscuras por los pezones.
Revisar nuestros senos de forma periódica y acudir al ginecólogo una vez al año, puede salvarnos la vida.